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George Floyd: ES CASUALIDAD

“Se enfrentan situaciones racistas desde la escuela..."

Fuente: El Periódico

El lunes 25 de mayo se viralizó un video en las redes sociales que mostraba los minutos exactos en que un hombre afroestadounidense moría a manos de un policía blanco. El nombre de la víctima es George Floyd, quien, al parecer, coincidía con las características asignadas al de un hombre que había intentado pagar con un billete de 20 dólares falsos. El video muestra a Floyd reducido en el suelo mientras que un policía blanco ejercía presión, arrodillándose sobre su cuello dificultándole la respiración hasta acabar con su vida. Siendo la única sanción, hasta el momento, la separación de los policías involucrados de la institución. Este suceso ha desencadenado una serie de protestas que vuelven a poner sobre la mesa el abuso policial que se ejerce sobre las comunidades afrodescendientes en Estados Unidos en donde sale a la luz un sistema que parece respaldar estos actos obligándonos a pensar en un racismo instaurado y estructural.

Lo cierto es que este no es un caso aislado, la diferencia es que se ha podido capturar el momento en video tal como sucedió en New York del 2014, cuando el afrodescendiente Eric Garner fue arrestado por presuntamente vender cigarrillos sin licencia. Esta intervención acabó con la vida del detenido luego de que el policía le aplicara una llave de estrangulamiento. Siete años antes, Eric había denunciado un careo por parte de la policía hacia él en medio de una calle en donde acusó a los oficiales de humillarlo en presencia de transeúntes. Eric declaró; “me clavaron los dedos en el recto en medio de la calle”. La muerte de este hombre concluyó con la exculpación del oficial que realizó el estrangulamiento y años después se le pago una reparación civil a la familia. Un caso más que se sumaba, en ese entonces, al número de casos violentos y que terminaban impunes contra la comunidad afrodescendiente y se reafirmó, con la decisión de exculpar al policía, un sistema que respaldaba esos actos.

En Estados Unidos, la desigualdad con respecto a la comunidad afroestadounidense, según las estadísticas, enfrentan situaciones racistas desde la escuela, donde el Departamento de Educación de Estados Unidos afirma que la cifra de suspensiones de escolares afrodescendientes es tres veces más que la de estudiantes blancos. Por otro lado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos mostró que en el año 2015 se alcanzó un 34% de afrodescendientes desarmados asesinados por agentes de la policía. The Sentencing Project (2014), centro de investigación que busca promover sentencias justas y reducir el racismo en el sistema judicial estadounidense, indica que la posibilidad de ser arrestado si eres afroestadounidense es seis veces más que la de un hombre blanco, a esto le sumamos los registros de penas dadas por casos similares en donde la sentencia es más dura para los afroestadounidenses, arrojándonos como consecuencia un 40% de afrodescendientes en la cárcel, cifra dada en el 2014 y que en comparación a la del 2019 solo se logró reducir 3%.

Si bien es cierto, la coyuntura pone en primer lugar la situación de los sistemas de salud alrededor del mundo, es necesario el pronunciamiento de organismos internacionales que inciten la solución y, en primera instancia, el reconocimiento de estos actos como racistas.

Esta falta de conciencia evita el desarrollo de políticas públicas que luego repercuten en otros sectores como el que ahora vemos reflejado y es que no es casualidad que en Estados Unidos, la población afrodescendiente está siendo la más afectada por el nuevo coronavirus. Estos hechos no son casualidad, no es coincidencia que sean los más expuestos.

A pesar de los intentos por parte de los organismos internaciones como las Naciones Unidas, que diseñan agendas que promueven la eliminación de racismo en todas sus formas, los consejos que forman y los mecanismos que adaptan. Estados Unidos está lejos de ser supervisado y en su defecto, de cumplirlos, es por eso la necesidad de que los organismos internacionales reconozcan sistemas racistas es primordial para comenzar a instaurar políticas que velen por el bienestar de todos los ciudadanos y acabar con la falsa idea de casualidades en cuanto a la expectativa de vida.

Dicen que los jóvenes somos los dueños del futuro y es específicamente por eso que necesitamos participar del presente, es decir, necesitamos manifestarnos desde el espacio en donde nos encontramos para asegurarnos de recibir un futuro en el que se pueda trabajar para mejorar y no para intentar reparar un mundo destrozado. Somos la generación encargada de preparase para derribar sistemas que respalden violencia hacia comunidades históricamente abusadas, comunidades, como la afrodescendiente que año tras año se les ha arrebatado la dignidad y el derecho de acceder a tener calidad de vida.

Míralo resumido en nuestra infografía:

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